Un blues a través del Universo

Ilustración: Jabos

Hace unas semanas, el físico británico Stephen Hawking advertía a la Humanidad entera acerca de la insensata práctica de mandar radioseñales y naves espaciales a los confines del universo, cargadas con información sobre los frágiles humanos y su sustancioso entorno. Argüía el científico que tal práctica supone dar demasiadas pistas a los extraterrestres, que sin duda vendrán a conquistar nuestro planeta y a esclavizarnos.

En 1977, la NASA lanzó la sonda Voyager I desde Cabo Cañaveral con el cometido de analizar los planetas mayores del Sistema Solar.  Como era imposible que la nave regresara, los ingenieros decidieron diseñarla para que vagara por el espacio, superando los límites de nuestro sistema. El momento justo en el que dejó de ser capaz de recibir órdenes desde la Tierra (todavía es capaz de enviarlas, ¡33 años después!)  fue genialmente captado por uno de los ingenieros de la misión, Carl Sagan, en la reflexión televisiva The Pale Blue Dot.

Dado que la Voyager viajaría por el fin de los tiempos, o hasta que cualquiera de las inimaginables amenazas a las que está expuesta acabe con ella, en la NASA tuvieron un arranque romántico, que ahora les reprocha el popular cosmólogo inglés. En su interior escondieron un disco de oro que contiene sonidos e imágenes sobre la diversidad de la Tierra. (Un inciso capcioso: Para que el disco pueda ser oído en el planeta que vaya a dar, por vaya usted a saber qué tipo de ser y con qué tecnología, se resolvió grabar un simple disco de gramófono. Al bicho, para oírlo, le bastará pasar la uña de la garra por el surco). Además de saludos en diferentes idiomas que seguro dará una fiel idea de cómo se comporta el personal por la Tierra, incluye imágenes de paisajes terrícolas y del entorno más próximo. Cosas como la posición del Sol, la Luna, los planetas más cercanos. Vamos, una ruta Repsol en toda regla para el invasor alienígena.

Otros datos menos relevantes seguro que constituyen las piezas musicales que lleva impresas. Entre obras clásicas y canciones populares figura el blues de Blind Willie Johnson, Dark Was The Night (Cold Was The Ground).

La historia de la canción y de Blind Willie Johnson no la voy a contar yo. Es imposible hacerlo ni tan siquiera parecido a cómo se describe en The West Wing, concretamente en el Episodio 13 de la quinta temporada, The Warfare of Genghis Khan. Los guionistas consiguieron el mejor minuto de las siete temporadas de la mejor serie que jamás he adorado. Y, a mi juicio también, uno de los minutos más bellos de la historia de la televisión:

El propio científico británico lo admitía: “Para mi cerebro matemático”,  apuntaba, “los meros números hacen que pensar en extraterrestres sea perfectamente racional; el verdadero desafío es averiguar cómo pueden ser de verdad”.

Sin duda alguna, Hawking tiene razón. “Para mi cerebro matemático…”. Pero hasta un cerebro matemático tiene opciones, al menos dos. Los extraterrestres son buenos o malos y Hawking ha tomado su decisión.

Pero su cerebro matemático también podría haber concluido que no. Que quizá, en el más absurdo rincón del Universo, otro ser podrá escuchar aquel disco y sentir los lamentos de Blind Willie Johnson como propios. Y, a través de la música, captará el dolor, la amargura y la esperanza. Y será capaz de viajar años luz hasta ese lejano planeta tan minuciosamente descrito, pero no para aniquilar aquella forma de vida y parasitar su hábitat. Viajará a través del espacio sólo para consolar a ese ser humano que sufre.

La canción para el final:

Y en Spotify:

Blind Willie Johnson – Dark Was The Night – Cold Was The Ground

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5 respuestas a Un blues a través del Universo

  1. Matemático no soy, pero me gustan los números y sobre todo si nos tienen que venir a conquistar extraterrestres, que lo hagan rápido antes que destruyamos algo que es extremadamente hermoso.

    Tenemos un planeta hermoso, con creaciones hechas por la naturaleza y por el hombre dignas de admirar, y preservar, pero desgraciadamente quienes llevan las riendas de todo esto, lo único que les importa es el crecimiento de su cuenta corriente.

    Porque durante miles de años habitamos el planeta, usando solo cuanto necesitamos, porque en lugar de usar los avances tecnológicos en hacer nuestro día a día más sencillo y conocer nuevas culturas, perspectivas nos complicamos con mil widgets.

    Lo que puede pasar es que si vienen ahora después de más de 30 años a conquistarnos, lo que se encontrarán será tan catastrófico que a lo mejor prefieren volver una vez hayamos acabado nosotros mismos con nuestra especie, así perderán el tiempo en cosas mejores.

    Aunque también que haya gente que pierda el tiempo / dinero en esto en lugar de otras cosas… Ayyy mamita que me quede como estoy 😉

    Frase relacionada: no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.

  2. Juan dijo:

    Me ha encantado el post Hugo.

    Dale caña.

  3. Pingback: El blog de Pita » La Red Social, de un pobre niño rico.

  4. Ja, ja, ja… brillante??? me temo que encuentro más problemas que este chico para amortizar la “brillantez”… gracias, no obstante…

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