Disfrutar el silencio

Este es un blog de música. De su influencia en las más diversas actividades humanas, no siempre las relacionadas con componerla o ejecutarla. De cómo nos condiciona incluso en planos inconscientes, de cómo nos sirve de refugio. Lo que supone su presencia, aunque sea una presencia no deseada, solicitada o esperada:

El Museo de Mérida anima los jueves del verano con música hasta medianoche

El escritor, ensayista, guionista, director, dramaturgo, etc., David Mamet, sentencia en su recopilación de artículos Una profesión de putas (editorial Debate): “Me ofende y me molesta la universal costumbre de hacer sonar música grabada en lugares donde el oyente no tiene escapatoria. No veo ninguna necesidad de que los restauradores, comerciantes y capitanes de medios de transporte decidan llenar los momentos supuestamente no musicales de mi jornada con su idea del tema musical adecuado. ¿Por qué han de prevalecer los gustos del «asesor» del restaurante sobre mí predilección por el silencio?”. Es fácil imaginar cuál hubiera sido su reacción al escuchar a un lánguido guitarrista entre los vestigios de la civilización romana.

¿Realmente la promoción de los museos pasa por que suene música en sus salas y pasillos? ¿De verdad es necesario alterar los códigos de una institución en busca de más público? ¿Y qué tipo de público buscan? ¿Han pensando en la repercusión sobre aquellos a los que sólo les mueve el interés por el arte colgado en la pared? El público de un museo, en una palabra.

Claro que puede argumentarse a favor que la música es en directo y tan sólo un día a la semana durante el verano. De igual modo, puede dudarse acerca del sentido y la pertinencia de tener que escuchar una banda de jazz mientras se contempla una Virgen de Zurbarán.

Por otro lado, a estas alturas quién no tiene un reproductor de música digital de cualquier tipo. Todos somos muy libres de amenizarnos la vista de Las Meninas con el Material Girl si nos place. A tope de volumen y sin molestar a nadie. Con respeto a la forma en que cada uno decida acceder a la obra. Yo sinceramente sólo le veré sentido a la música en un museo en casos como este:

Mamet añade que la música impuesta no le permite leer o escribir en lugares en los que pasa mucho tiempo como restaurantes o aviones, y eso me ha recordado algo. Un canal de televisión contra el que no valen los mandos a distancia. Unos informativos a los que asistes como Alex en manos del doctor Brodsky: El Canal Metro de Madrid.

Un buen número de televisores en vagones y andenes que emiten un informativo sempiterno. En los vagones es un noticiero mudo con subtítulos para explicar la información. Pero en los andenes de las estaciones más grandes, las informaciones se locutan a buen volumen. Sin entrar en el uso manipulador que se puede hacer de un informativo de 14 horas que millones de personas ven y escuchan obligatoriamente cada día, ¿por qué no puedo disfrutar tranquilamente de mi libro mientras espero el convoy? ¿Por qué he de subir el volumen del iPod (¡o apagarlo!)?  No quiero ese informativo, no lo he pedido y si pudiera quitarlo, como en casa, lo haría. Como dice Mamet: “Prefiero oír los ruidos de la calle, el silencio general o el bonito ritmo de las conversaciones humanas a oír música en un restaurante”. Y, añadiría, a algún músico que respete tocar en el pasillo del metro y que encima mole… aunque tampoco hace falta que sea esto:

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8 respuestas a Disfrutar el silencio

  1. Champ dijo:

    Se me saltan las lágrimas. Lo voy a imprimir para mi viejo.
    -e

  2. Ja, ja, ja! no olvides describirle el contenido de los enlaces con todo lujo de detalle…

  3. Pita dijo:

    Una vez más, CONGRATS por el post y por su documentación.

    Tengo que decirte que, a pesar de que me molesta muchísimo la música en determinados espacios, en la mayoría de ellos (restaurantes, tiendas, etc.), uno tiene la opción de no ir. Así que tanto derecho tienen ellos como yo a decidir, y ya evaluarán sus gestores los beneficios de sus apuestas.
    Por otra parte, si para conseguir que el público acuda a un museo, hay que ambientarlo, un día concreto, con determinada música (que no sorteos, no hagas demagogias.. :-)))….que también es arte….!!Bienvenida sea!!! que lo importante es que la gente se acerque, y despertarle su interés.

    Y sí, me molesta a veces el ruido de los televisores del metro, y que entre el tipo del organillo a darle a una soleá….. pero si medimos todo por el mismo criterio, esos grupos callejeros, por lo que ambos apostamos, en propuestas incluidas…..deberían también desaparecer…..por que al final, yo tampoco de decido que me ambienten mi camino….

    La vida es ruido, elegido o no.

  4. Pues Pita, el día que decidan promocionar también la Biblioteca Nacional aventuro graves problemas de orden público.

  5. Pita dijo:

    bueno, bueno…..no aventures tanto….y deja que la música interceda…. :-))

  6. No sé. Yo, como Mamet, encuentro difícil concentrarme en un libro mientras me trepanan el tímpano con la última Estadística de la EPA o un nuevo atentado en Kabul.

  7. elena dijo:

    salto de un coñazo-debate sobre la huelga general a aquí. genial la idea del blog. enhorabuena.
    un saludo,
    javi quintas’ fbfriend.

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